

Con el sonar del martillo, escombros alrededor, vías caídas y obreros demoliendo paredes, los habitantes del sector Santa Ana, ubicado en Antímano, salen de sus viviendas para una nueva vida y para comenzar un nuevo camino.
Así lo expresó Clarissa Caraballo, habitante del sector, quien vivió por más de 40 años en dicha zona. La casa donde vivía Caraballo desde el año 2005 tuvo un declive, las columnas se fracturaron debido al movimiento de tierra a causa de las lluvias.
“Esta casa tiene muchos recuerdos, recuerdos difíciles de olvidar, recuerdos de mi papá, recuerdos de mi mamá, de mis hermanos, porque siempre nos caracterizamos por ser una familia muy unida (…) Esta casa era propiedad de mis padres desde hace más de 40 años y nosotros la heredamos”, dijo Caraballo.
Pero luego de las lluvias la casa de esta venezolana se vio afectada y tras ser censada por el Cuerpo de Bomberos del Distrito Capital su vivienda resultó declarada en alto riesgo, por lo que tuvo que ser trasladada junto a su familia al refugio ubicado en el Frente Francisco de Miranda, donde después de unas semanas le fue atorgada por el Gobierno Nacional una vivienda en la urbanización Betania II, en Ocumare del Tuy.
Con brillo en los ojos y conteniendo las lágrimas expresó que confía en Dios y que este cambio ha sido lo mejor para ella y sus hijos, aunque indica que debido a la situación en la que vivían se habían acostumbrado a estar en un lugar que representaba un peligro eminente.

Por su parte, Sandra Bravos, procedente del sector Santa Ana, parroquia Antímano, relató: “Como a las 7:00 de la noche comenzó la vaguada, esto se inundó todo, a las casas se les metió el agua y pudieron salvar poco de sus enseres, todo fue horrible, no hubo muertos, pero hubo muchas pérdidas materiales”.
Describe que durante la noche del 25 de septiembre se escuchaba un ruido horrible y se podía ver como la montaña se deslizaba y se caía, por ello los organismos de seguridad desalojaron a alrededor de 10 familias y luego el día siguiente fueron evacuadas todas las personas afectadas.
Sin explicación aún de aquello que vivió el pasado mes de septiembre, Bravo dijo que al parecer lo sucedido fue porque se unieron dos quebradas y eso ocasionó que todo se cayera.
Destacó que invadieron el lugar porque no tenían como pagar un alquiler, “yo tengo una niña especial y mensualmente el tratamiento es costoso y por eso decidimos invadir, sabíamos que había riesgo pero igual lo hicimos (…) En este lugar dejamos muchas cosas, dejamos a los vecinos con los que hemos hecho vida, nuestros amigos y actualmente muchos hemos sido adjudicados en diferentes sitios, ahora en este lugar lo que hay son solo escombros”.
Además, Bravo considera que gracias a su nueva vivienda tendrán un futuro mejor, ya que cuentan con un espacio más tranquilo y donde no tendrán que vivir con el temor de que el cerro se va a deslizar o que la casa se les va a caer encima.

El pueblo venezolano, y sobre todo el pueblo caraqueño, ha vivido en los últimos meses las arremetidas de la naturaleza, es por ello que cada uno de los afectados y afectadas se despiertan con una nueva vida y un nuevo camino.
Cabe destacar que luego del pasado mes de septiembre la ciudad capital fue azotada por las intensas lluvias producto del fenómeno “La Niña”, el cual dejó como resultado miles de personas damnificadas y sin viviendas.