

Más de 3 mil hombres y mujeres que forman parte de las filas del Cuerpo de Bomberos del Distrito Capital entregan día a día su vida para dar asistencia a las comunidades, con el firme propósito de brindar un servicio de calidad y eficiencia, que permita salvaguardar la integridad física de todo aquel que se encuentre en una situación de riesgo.
Durante 72 años de historia, los llamados héroes anónimos han vivido un sin fin de experiencias, llegando a enfrentar situaciones difíciles y trágicas como lo fue la tragedia de Tacoa, ocurrida en el año 1982, evento donde lamentablemente fallecieron 42 efectivos bomberiles al estallar el tanque número 8 de la planta termoeléctrica “Ricardo Zuloaga”, ubicada en el estado Vargas.
Como la tragedia de Tacoa, muchos han sido los momentos que han causado conmoción y tristeza dentro de los miembros de tan distinguida institución, dejando así una huella en ellos.
Ese es el caso del cabo primero (B) Reinaldo Zurita quién, quien en el año 2007 se encontraba en la urbanización Manzanares trabajando en la extinción de un incendio de vegetación, y al intentar prestarle ayuda a uno de sus compañeros que se encontraba en peligro sufrió quemaduras en gran parte de su cuerpo.
Reinaldo Zurita dio sus primeros pasos dentro del cuerpo de bomberos al formar parte de la Brigada Juvenil, cuando tenía aproximadamente 10 años de edad, luego, al cumplir los 17 años, se convirtió en Brigadier Ayudante, pero fue a sus 22 años, en el mes febrero de 2004, cuando decide inscribirse en la Escuela de Bomberos.
Después de 4 años siendo bombero de línea, un 24 de marzo de 2007, es enviado a un incendio de vegetación que se desarrollaba detrás del Centro Comercial Manzanares.
Luego de apagar parte del incendio, se percata de que uno de sus compañeros está siendo afectado por las llamas y decide ayudarlo; sin embargo, al intentar acercarse a éste, es alcanzado por el fuego y sufrió graves quemaduras en su cuerpo.
“Salí de allí como pude, totalmente quemado, recorrí todo el camino a pie con ayuda de mis compañeros, quienes no me tocaban porque estaba muy hinchado producto de las quemaduras, pero afortunadamente el equipo de rescate logró sacarme por la parte posterior de un edificio y me llevaron a la clínica”.

Durante el trayecto al centro asistencial, el cabo primero (B) Reinaldo Zurita siempre estuvo conciente, no fue sino después de ingresar a emergencias que perdió el conocimiento, y luego de 7 días en terapia intensiva logró recobrar el conocimiento.
Tras pasar 7 días en terapia intensiva, Zurita despertó y se encontró con una nueva realidad, su cuerpo estaba transformado por las fuertes temperaturas a las que estuvo expuesto.
“No podía moverme, no podía sentir sino dolor por todo el cuerpo, me diagnosticaron 80% de quemaduras corporales, en zona de cara 93%, laterales de tórax 23%, en los brazos y piernas 80%, glúteos 91 %”, expresó Zurita.
Solamente las áreas del tórax y garganta resultaron ilesas, y gracias a ello pudo sobrevivir.
“Fueron quemaduras de tercer y segundo grado, pero luego de salir de la clínica fui llevado a Maracaibo y lograron sacarme de la afectación que tenía en ese momento, ya que sentía un fuerte dolor, yo tenía morfina en casi todo el cuerpo para que no me doliera, allá me hicieron una terapia y luego de un mes y medio gracias a mi progreso y mi fuerza de vivir pude salir de alta”, relató.