

Organismos de seguridad del Distrito Capital han activado los planes estratégicos para reducir los riesgos que se registran durante la temporada de lluvias, tomando en cuenta los diversos factores de vulnerabilidad que existen en algunas comunidades.
Estudios relacionados al tema señalan que se ha presentado un incremento significativo de desarrollos habitacionales no controlados, lo que ocasiona el deterioro de los suelos y contribuye a que durante el periodo de lluvia se vean afectados diferentes sectores del Distrito Capital, y a su vez se generen situaciones que representen riesgo para las personas y sus bienes.
En Venezuela la temporada de lluvia se inicia en el mes mayo y se prolonga hasta noviembre; sin embargo, las precipitaciones más fuertes ocurren durante los meses de agosto, septiembre y octubre.
El primer comandante del Cuerpo de Bomberos del Distrito Capital, William Martínez, considera que aunque este año las precipitaciones se atrasaron debido a la ocurrencia de fenómenos naturales que están latentes, como lo es el calentamiento global y el fenómeno El Niño, es necesario tomar las medidas preventivas ante la llegada del periodo de lluvia.

De acuerdo a las estadísticas que maneja el Cuerpo de Bomberos del Distrito Capital, Caracas cuenta con una población de más de 4 millones de habitantes y posee un gran número de construcciones en terrenos inestables, que representan un riesgo latente para los ciudadanos y ciudadanas.
El comandante de los Bomberos del Distrito Capital, William Martínez, sostuvo que el incremento y acumulación de desechos sólidos en los cauces de los ríos, quebradas, riachuelos y torrenteras puede generar desbordamientos; sin embargo, destaca que el Gobierno del Distrito Capital y la Alcaldía del Municipio Bolivariano Libertador se encuentran trabajando a través de las Corporaciones de Servicios de sus dependencias desde el mes de marzo, llevando a cabo labores de limpieza en las 217 quebradas que se encuentran en las 22 parroquias del Distrito Capital.
Resaltó que la construcción de viviendas no controladas en los cauces naturales de las quebradas puede generar tragedias, por lo que es necesario que la población tome conciencia y no haga construcciones en lugares que representen un riesgo para su integridad física.